El psicópata es el ejemplo biológico de la actitud inconsciente absoluta, es como un reptil, pero con la diferencia de que al poseer neocórtex, utiliza inconscientemente las capacidades de ese encéfalo humano para manipular, mentir, destruir, explotar, dañar, generar violencia , etc.
El psicópata es el claro ejemplo de un egocentrismo autogenerado y exaltado hasta sus últimas consecuencias, pues su cerebro tan solo concibe darse placer a sí mismo o misma a costa de todo y todos, utilizando al resto de seres humanos como objetos en la consecución de esos placeres.
Muchas veces, los psicópatas no tienen ninguna capacidad de autocontrol impulsivo y se dejan llevar por una necesidad de experiencias violentas que les hagan sentir algo, pues ningún ser vivo puede sobrevivir mucho tiempo sin estímulos emotivos intensos.
u integración social definida como capacidad infalible de engaño, les lleva a no tener escrúpulos para conseguir sus objetivos siempre relacionados con el BENEFICIO PROPIO A COSTA DEL MALEFICIO AJENO, escalando sin problemas los más altos peldaños de la escala social.
Y aquí es donde llega mi reflexión para que todos y todas la empecemos a plantear ya que empieza a ser necesario.
Hasta el momento hemos creído en el debate de la bondad innata del ser humano VS. la maldad y tendemos a pensar siempre desde el punto de vista empático para justificar la igualdad de oportunidades, por ejemplo, pues para nadie es concebible que existan personas incapaces de ponerse en el lugar del otro o de sentir un mínimo de empatía por otro ser humano, pero así es.
Hasta el momento hemos creído en el debate de la bondad innata del ser humano VS. la maldad y tendemos a pensar siempre desde el punto de vista empático para justificar la igualdad de oportunidades, por ejemplo, pues para nadie es concebible que existan personas incapaces de ponerse en el lugar del otro o de sentir un mínimo de empatía por otro ser humano, pero así es.
Si sientes ese mínimo de empatía, habrá cosas que nunca serás capaz de hacer bajo ningún concepto.
Lo más significativo del caso es que hoy en día no se conoce practicamente nada sobre los mecanismos de la psicopatía (excepto especulaciones relacionadas con la conexión entre la amígdala cerebral y el córtex) y tampoco se puede hacer casi nada, excepto aplicar una serie de psicoterapias enfocadas a la apelación del sentido común de beneficio propio en el comportamiento psicopático para evitar delinquir en el caso del psicópata extremado que llega al nivel violento, pero... ¿qué pasa entonces con esa gran mayoría de psicópatas integrados e integradas?
Es una rama de la psicología que necesita mayor investigación, mayor dedicación y desde mi punto de vista, independencia completa del ámbito criminalista, pues casi todos los psicólogos y psicólogas especializados en psicopatía también lo están en psicología criminal, cuando ya hemos dicho que la gran parte de psicópatas, que no son pocos (aproximadamente un 1% de la población, la misma que de esquizofrénicos) viven integrados con un grado de socialización y carisma que muchas veces engañan a los propios especialistas, como le ha pasado varias veces a Bob Hare y que él mismo reconoce.
¿Acaso no ha llegado ya la hora de replantearnos la psicopatía como posible definición no aplicada todavía a nuestra sociedad?
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