Estimados lectores: Si solian ser personas fuertes, alegres y saludables, llenos de vida e ilusiones. Si sienten que desde que una persona aparecio en su vida toda esa luz se apago, si se sienten cada vez mas deprimidos y utilizados, puede que esten ante la presencia de un psicopata o una persona dañina con un grave trastorno de personalidad. Estos seres, que crean un mundo de fantasia, en el que creen en sus propias mentiras y en donde solo sus codigos que se traducen en la satisfaccion de sus propias necesidades, su lema es " El fin justifica los medios" y solo su verdad sera la correcta en su mundo amoral y antisocial. No importa el daño que provoquen, las cosas que hagan, siempre las negaran o hecharan sus culpas a los demas, de una manera insensible, de una manera animal. Estos seres son parasitos de la sociedad, que absorven todas tus energias, te manipulan, te desvalorizan e intentan por todos los medios someterte para poder controlarte. Ellos envidian lo que no pueden ser, es fuerte reconocer la verdad, es una desilusion constante el llegar a ver que esta clase de personas existen y que estan insertados en nuestra sociedad como personas normales, a veces hasta encantadoras. Pero esa personalidad es solo una mascara, la cual podra durar hasta que ellos lo consideren necesario, algunos pueden mantenerla durante años

15 jul 2012

El Perverso Psicopata

La actualidad nacional e internacional diariamente muestra personas con estas características a través de los medios de comunicación. Pero también existen en nuestros círculos más íntimos y cercanos, y jamás serán reconocidos por los medios ni se harán famosos. Marie France Hirigoyen (1) llama a los manipuladores PERVERSOS NARCISISTAS, y explica por qué. En algunas circunstancias todos podríamos llegar a utilizar un modo perverso: por ejemplo en un momento de rabia. También podemos tener comportamientos obsesivos, fóbicos o histéricos ante determinadas circunstancias que luego desaparecen, haciendo que nos cuestionemos posteriormente . Son ciertos “excesos emocionales” que posteriormente corregimos. Pero cuando se habla de un individuo perverso, éste lo es todo el tiempo. Se encuentra fijado en este modo de relación y nunca se cuestionan a sí mismos sus acciones, porque consideran que siempre los equivocados son los demás. Algunas veces sucede que pasa cierto tiempo hasta que nos demos cuenta de este tipo de comportamiento, pero luego se irá expresando en cada situación en la que tenga que comprometerse y reconocer su responsabilidad. Y es aquí cuando nos damos cuenta que les resulta casi imposible cuestionarse a sí mismos. Necesitan rebajar a otros para subir su propia autoestima y de esta manera obtienen el poder, siendo ávidos de reconocimiento, admiración y aprobación. Esto hace que no tengan consideración por los sentimientos ajenos ni respeto, no sienten culpa ni compasión. Estos individuos han sido llamados PSICÓPATAS. El psicópata no siempre es el que mata, tortura o asesina. No todos los asesinos son psicópatas y no todos los psicópatas son asesinos. Muchos autores han desarrollado los perfiles del manipulador y su víctima, y con frecuencia se ha hablado de que las víctimas poseían algún tipo de “carencia emocional” proveniente de su infancia, lo que producía una mayor predisposición a entrar en el juego del manipulador. M. F. Hirigoyen dice que más que “carente”, la víctima tiene algo en abundancia, que es lo que el perverso envidia y trata de obtener. Algunas veces es su energía, sus relaciones sociales, su modo de relacionarse con la gente, su actitud ante la vida, en suma, su mismo ser. Muchas veces la víctima es la persona que “justo” ha estado allí, y que porque ha sido educada con valores diferentes, no puede ver las maniobras de comportamiento que hace el perverso, dado que no las tiene en su personalidad. Por ejemplo: las víctimas no pueden comprender, a veces hasta ingenuamente, que haya personas que puedan mentir o esconder sentimientos o informaciones importantes para la relación. Es por eso que muchas veces se dan cuenta tarde, cuando la relación ya ha tomado un tinte incluso peligroso para su integridad. También se ha dicho con cierta facilidad que las víctimas se mantienen en la relación porque tienen algo “masoquista”. Hirigoyen aclara que la persona masoquista es la que disfruta con el dolor. Pero las víctimas de perversos no disfrutan, muy por el contrario van desarrollando cada vez más estrés, angustia y todo tipo de reacciones somáticas, producto de NO PODER SALIR de la relación que la tiene PARALIZADA. Cuando encontramos individuos aparentemente tan seguros de sí mismos, que se ven a simple vista ganadores, que imaginamos portadores de fuerzas superiores, se tiende a admirarlos. La perversión fascina y seduce. Pero también da miedo. No solo encontramos manipuladores a un nivel individual, sino también en el plano de la sociedad. La Psicopatía hoy se la denomina Trastorno Antisocial de la Personalidad . Veamos los criterios que se utilizan en el DSM IV para el diagnóstico de un Trastorno Antisocial: A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems: 1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención. 2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer 3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro 4. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones 5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás 6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas 7. Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros B. El sujeto tiene al menos 18 años. C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años. D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco. En la Psiquiatría, junto a la Psiquiatría Forense, la personalidad psicopática recibió variadas denominaciones a través del tiempo, tales como locura moral, inferioridad psicopática, sociopatía, personalidad amoral, asocial, antisocial o disocial. Características de los psicópatas/sociópatas: - Desprecio a las normas establecidas por la sociedad. No tienen principios morales y solo los valoran en la medida que las personas le son de utilidad. - En los historiales de los psicópatas abundan los actos de delincuencia como los robos, agresiones, los chantajes, estafas, violaciones y hasta crímenes. Justifican sus actos, no tiene sentimientos de culpa y se muestran como incomprendidos o víctimas de la sociedad. Se rigen por sus propias reglas, no muestran remordimientos ni vergüenza por sus atropellos. - Generalmente son impulsivos, no miden los peligros o las consecuencias de sus actos. Incurren en actos riesgosos hacia sí mismos o los demás. Buscan emociones intensas, no toleran las frustraciones y pueden transformarse en violentos si no consiguen o que se proponen. - Las relaciones que establecen son superficiales dado que solo se interesan por sí mismos. Las personas son objetos intercambiables, se aprovechan de las debilidades ajenas, mienten con frecuencia y no son capaces de desarrollar vínculos afectivos ni relaciones de duración dado que son infieles y sexualmente promiscuos. Pueden ser seductores y simpáticos, logrando que las personas los sigan, porque han caído en sus trampas o por temor. El Trastorno Antisocial de la Personalidad o Psicopatía es un “trastorno de personalidad” (distinto de un “trastorno mental” como la esquizofrenia). Es importante la distinción entre trastorno mental y trastorno de la personalidad. La persona que tiene un trastorno mental no es consciente de sus actos, mientras que la persona con un trastorno de personalidad sí lo es. (En nuestro Código Penal Argentino, artículo 34, encontramos que una persona que es consciente de sus actos es imputable, y quien tiene un trastorno mental y no es consciente de sus actos es inimputable ante la Ley)

2 jun 2012

Como Detectar a los Psicopatas - Test de Hare


EL TEST DE HARE. PARA SABER QUIEN ES PSICOPATA
Valoración:
- 2 Puntos: cuando la conducta del sujeto es consistente y se ajusta a la cualidad o intención del ítem.
- 1 Punto: el ítem se ajusta en cierta medida pero no en el grado requerido para puntuar dos. Existen dudas, conflictos en la información que no pueden resolverse en favor de una puntuación 2, ni tampoco en 0.
- 0 Puntos: el ítem no se adecua. El sujeto no muestra el rasgo o la conducta en cuestión que propone el ítem.
2 1 0
¿Es locuaz?
¿Tiene encanto superficial?
¿Alardea de sus títulos y su valía?
¿Suele mentir con descaro?
¿Solo se siente bien en puestos de dirección?
¿Manipular a los demás?
¿Carece remordimiento?
¿Sus afectos son superficiales?
¿Su carácter es inestable?
¿Carece de empatía con los demás?
¿Carece de amigos de la infancia?
¿Quiere realmente a su pareja?
¿Tiene tendencia al aburrimiento?
¿Su estilo de vida es parasitario?
¿Tiene reacciones poco meditadas?
¿Tiene mala memoria?
¿Sus proyectos carecen de realismo?
¿Su carácter es impulsivo?
¿Adopta decisiones e iniciativas irresponables?
¿Ha tenido algún tipo de problemas con la ley aunque haya salido absuelto?
Totales
Puntuación:
Total:
Conclusión:
0-20: normales.
21-30: grupo medio.
31 o más: psicópata.

PSICOPATAS INTEGRADOS


La Organización Mundial de la Salud ha establecido que el 2% de la población es “peligrosa”: se trata de los psicópatas. España se cuentan un millón de psicópatas, pero la Justicia sólo ha detectado (y condenado) a unos 10.000. ¿Dónde están los 990.000 restantes? Muy cerca nuestro, sin duda. Si pueden, intentarán engañarnos, estafarnos, arruinarnos y no experimentarán la más mínima sensación de culpabilidad.




LOS PSICOPATAS Y NUESTRA SOCIEDAD
Nuestro tipo de sociedad, al favorecer los comportamientos egoístas e individualistas, es el mejor caldo de cultivo para los psicópatas. En los últimos 30 años su número ha crecido desmesuradamente.
Entre la clase política abundan este tipo de psicópatas, pero también son frecuentes al frente de empresas, en cargos de responsabilidad o conspirando para alcanzarlos. Su habilidad para manipular y tergiversar hechos, su ausencia completa de remordimientos, les facilitan escalar hasta los puestos más altos…
PSICOPATAS DESDE LA INFANCIA
Desde el momento en que comienza la época de socialización evidencian unos rasgos que los hacen radicalmente diferentes de otros niños. Muestran un ego particularmente crecido y hostil –hasta el ataque de nervios- ante cualquier crítica. Aprenden a mentir y a enmascarar sus sentimientos; se consideran por encima de los demás y suelen despreciar a sus compañeros de clase. Sus padres comprueban que cambian pronto –y continuamente- de amigos. En su edad adulta no les quedan amigos de infancia. Ni les interesan los estudios, ni mucho menos el daño que puedan hacer a sus compañeros. 
EL ADULTO PSICOPATA
Los jueces habituados a tratar con psicópatas los reconocen inmediatamente: basta contemplar su mirada característica, llamada “mirada contenida”, los párpados algo cerrados, pero parpadeando muy poco, intentando como impedir que los ojos les salten de las órbitas. Suelen estar en tensión. Se considera probado que sudan menos que las demás personas y que, ni en el momento en que cometen las mayores tropelías, se les acelera el corazón.
¿Conoce a algún manipulador que tenga ciertas dosis de encanto? ¿Si? Pues ese es un psicópata. Buena parte de los psicópatas tienen atractivo para las personas que conocen. Al menos inicialmente. Gracias a ese atractivo logran parte de sus fines. No les cuesta trabajo mentir en relación a sí mismos (tienen tendencia a atribuirse títulos de nobleza o de estudios que en absoluto les corresponden). Pero pronto se pone de manifiesto que, a pesar de su alta capacidad de simulación, son incapaces de experimentar la menor empatía por los demás, al ser incapaces de sentir sus propias emociones. Esta inmadurez emocional hace ellos seres aislados. Carecen de amigos aunque les gusta alardear de su popularidad. Su problema es que habitualmente experimentan una fuga completa de la realidad. Tienen algo de mitómanos; construyen planes fabulosos que habitualmente chocan con la realidad y, cuando esto ocurre, procuran que los afectados sean sus socios, empleados o clientes. Un psicópata integrado es capaz de asegurar que un tartamudo podrá llegar a ser el mejor locutor de radio… en un momento de euforia, por que el psicópata es incapaz de medir las consecuencias de sus actos. 
Su trato es completamente insoportable: nunca se sabe con qué cara llegará a la oficina. O excepcionalmente eufórico o deprimido y hostil para con todo y hacia todos. Sin solución de continuidad, alterna uno y otro estados emocionales. Cuesta seguir su evolución, de hecho carece patrones lógicos. 
Poco a poco la gente se va separando de él: es incapaz de demostrar ningún amor verdadero hacia nadie. Cuando lo evidencia es falso: es señal de que quiere aprovecharse de la persona que simula amar, fundamentalmente por motivos económicos o egoístas, en la medida en que puede ayudarle a escalar.
¿Quiere un consejo? No intente dialogar con un psicópata, hablarán lenguajes diversos. El psicópata se funciona en una lógica propia: todo lo que le favorece y le facilita alcanzar sus objetivos es bueno, todo aquello que le impide llegar a ellos, es negativo. La ética y la normal moral, la ley unánimemente aceptadas, son para él peligrosas y, por tanto, es hostil a ellas. Al psicópata no le importa hacer daño, estafar, engañar, arruinar a alguien, no siente el más mínimo complejo de culpabilidad. Para él, las personas con “cosas” destinadas a satisfacer sus fantasías y ambiciones. Jamás experimenta la más mínima sensación de remordimiento. Ahora bien, si es cierto que en determinados sujetos, especialmente en aquellos que han sido educados en ambientes católicos, se evidencia un complejo de culpabilidad latente que es causa todavía de mayores perjuicios: tiende a sublimar su complejo de culpabilidad encontrando siempre a alguien más culpable que él. Y eso lo repetirán una y otra vez a lo largo de su vida como si se tratase de una fotocopia.
La experiencia no le sirve para aquilatar conocimientos, es incapaz de asumir los datos servidos por la experiencia y se encuentra siempre en el mismo punto de partida. Estos fracasos se deben a que siempre sus razonamientos son insuficientes. En realidad, en su estructura mental, no hay lugar para la lógica cartesiana: su fantasía le marca objetivos que pone en marcha a través de su voluntad, sin importarle ningún otro razonamiento. Muy habitualmente confunde sus delirios con la realidad y con la posibilidad racional de alcanzarlos. Pero, no hay problema, siempre la culpa es de otro. 
Y para colmo tienen una mala memoria patológica. Suelen olvidar lo esencial de lo que han hecho el día anterior. No es raro que sean incapaces de aquilatar experiencias: para ello hace falta conservar un mínimo de memoria del pasado.


1 jun 2012


Una sociedad enferma

Tan evidente como manido este argumento se viene utilizando junto a los apelativos que nos clasifican como la más avanzada de las civilizaciones. Es un hecho que nuestro mundo es el “primer mundo” y que gobierna y dicta las normas, que globaliza, segrega e integra según sus propios criterios. Esto sin embargo es perfectamente compatible y coincidente en el tiempo con la circunstancia de que nuestra sociedad está enferma. Lo está y no solo por haber perdido los valores que como tales eran considerados hasta no hace mucho. En la actualidad los valores parecen ser otros, no es pues que nos hayamos quedado sin ellos, que se hayan esfumado sino más bien que son los de orden económico, los que han sustituido los anteriores de corte moral, humano o religioso.

15 abr 2012

El psicópata tiene conocidos, tiene relaciones utilitarias, puede estar rodeado de de gente, de socios, pero no tiene amigos, amigos personales, no los necesita. Nosotros necesitamos apoyarnos en amigos, comentarles nuestros asuntos o simplemente disfrutar de su compañía. El psicópata no lo necesita. Para él es fácil relacionarse con otros y sacarle provecho y dejarlos. No hace lazo real sino aparente y transitorio. No tiene amigos y tampoco deja tener amigos. El psicópata aísla: cuando constata que la complementaria está relacionada con amigos, con compañeros, con la familia, destruye esos lazos para que la complementaria quede aislada y bajo su dominio, como lo dijimos tantas veces.
El término “monstruo”, derivado del latín mounstruum que significa “más allá de lo natural”, está bien aplicado.

14 dic 2011

LA PERSONALIDAD NARCISISTA

¿Cuáles son las características del narcisismo?

Grandiosidad.

El narcisista se cree enormemente importante, considerándose por encima de cualquier persona, incluida su pareja o amistades.

Necesidad de aprobación.

Tienen una gran necesidad de sentirse aprobados y admirados por los demás, quienes, sin duda, tienen que saber lo maravillosos que son. Sienten que merecen una gran admiración y respeto por parte de los demás, de quienes esperan que deseen de buena gana satisfacer todos sus deseos y darles un trato especial (como perdonar sus deudas). Les gusta ser el centro de atención y conversación.

Falta de empatía.

No es capaz de ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Puede sentirse ofendido si un amigo le dice que no puede ir a su fiesta porque acaban de ingresar a su madre en un hospital. Se muestran insensibles y desconfían de los motivos de los demás.

Muestran desdén hacia sus parejas.

Piensan que deben sentirse queridos por ellas sin necesidad de corresponderles. Muchos ven a los demás de forma negativa y pesimista. Quiere ser el centro de la vida de su pareja, quien debe estar deseosa de satisfacer todas sus necesidades o, de lo contrario, le retirará su amor.

Negación.

Niegan quienes realmente son y adoran a la imagen sobrevalorada que tienen de sí mismos. Niegan sus sentimientos de depresión y cualquier trauma que hayan podido sufrir. Durante una psicoterapia suelen negar también cualquier tipo de problema.

Envidia.

Envidian a los demás y creen que los otros son envidiosos también. Aunque prefieren la lógica a los sentimientos, al mismo tiempo envidian a las personas que tienen capacidad de empatía y son emocionalmente accesibles.

Arrogancia e intolerancia a las críticas.

Se siente ofendido con facilidad, reacciona con rabia cuando lo critican, tratando de destruir o infravalorar a esa persona o bien arma tal jaleo que al final los demás tienen que darle la razón.

Manipulación

Dado que consideran que los demás están ahí para satisfacer sus necesidades no dudan en manipularlos y en tratarlos como objetos que le sirven para lograr sus objetivos.

Fantasías

Fantasea con lograr éxito, admiración, belleza, poder en cantidades ilimitadas y con encontrar el amor ideal y perfecto.

Se consideran los mejores en su trabajo

Incluso por encima de sus superiores o de sus profesores en el caso de estudiantes. Irradian una imagen de gran seguridad en sí mismos y pueden ser capaces de convencer a otros de que no hay nadie mejor que ellos. Suelen hacer grandes logros en su trabajo, aunque a veces su narcisismo puede perjudicarles debido a que no toleran que sus propuestas sean rechazadas y a que es posible que no se molesten en mejorar y aprender cosas nuevas porque piensan que ya lo saben todo. Buscan el triunfo por el triunfo mismo. No toleran el fracaso y esto puede llevarlos a veces a no arriesgarse.

Interpretación distorsionada de los resultados y recuerdo selectivo.

Exageran sus éxitos y se atribuyen mayores habilidades que los demás al conseguirlos, mientras que atribuyen los fracasos a circunstancias externas.

Otros sentimientos

Vergüenza, humillación, depresión, manía. Se ha asociado con anorexia nerviosa y abuso de cocaína.

TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD

Es una enfermedad psicológica individual y cultural cuyas víctimas, más que los propios afectados, son las personas que se relacionan con ellos. Según el mito, Narciso era un bellísimo y vanidoso joven de quien se enamoró la ninfa Eco, a la cual despreció. El dolor por este gesto fue tal que a Eco se le rompió el corazón y murió. Por haberla tratado con tanta crueldad, Némesis, la diosa de la justa revancha, castigó a Narciso haciendo que se enamorase de su propia imagen. Un día, al hallarse inclinado sobre las aguas de un lago, vio su imagen reflejada y se enamoró apasionadamente de su propio reflejo. Embelesado en la contemplación de su propia imagen, al intentar acariciarla, cayó al agua y murió ahogado, convirtiéndose entonces en una flor, el narciso.

En lo individual, el narcisismo es un trastorno de la personalidad caracterizado por una dedicación desmesurada a la imagen que la persona crea de sí misma. Al narcisista le preocupa su apariencia y lo que de ella se deriva: ser el más admirado, poderoso o deseado; ser el centro de atención. Tiende a ser seductor y manipulador, con el objetivo de ocupar ese ansiado lugar donde él se sabe protagonista. Se muestra soberbio, arrogante, vanidoso, engreído, cínico y desdeñoso. Su enorme ego le lleva a ser egoísta: compláceme y admírame es su lema. Actúa con frialdad y se centra en sus propios intereses. Ensimismado e incapaz de amar, vive preso en la jaula de sus sentimientos de grandiosidad, que le aíslan de la relación auténtica, íntima y humana. Carece de la empatía necesaria para sentir con los demás, para compartir el dolor y el sufrimiento de otros seres humanos.

Además, tal y como muestra el mito, el sujeto narcisista sólo admite un reflejo positivo procedente del exterior. La opinión discrepante, la crítica o la llamada a que asuma su responsabilidad ante la crisis generada por su acción insensata no la acepta, y puede provocar represalias: desde la exclusión hasta la violencia física hacia aquel que lo confronta.

El narcisista se siente infalible y perfecto; él jamás se equivoca. Si al narcisismo le añadimos además una buena dosis de paranoia (lo cual es habitual), el delirio resultante puede dar lugar a la creación de las más aberrantes conspiraciones para inculpar a otros y ganar tiempo en la escapada de sus desmanes. Frente al discurso con el que se siente herido, el narcisista cierra filas, utiliza la mentira y el insulto en lugar del diálogo, o, lo que es peor, promueve la cruzada contra aquel que cuestiona sus criterios.

En el narcisista, las fantasías de grandeza y ambición desmedida conviven con profundos (y a menudo inconscientes) sentimientos de inferioridad y, en consecuencia, de una excesiva dependencia de la admiración y aclamación externa. Y es que para el narciso el otro no existe como ser humano, sino que es un objeto que está allí para complacerle, amoldarse a sus deseos y, cómo no, darle siempre un reflejo positivo.

La prepotencia y la arrogancia, síntomas de la personalidad narcisista, unidas a una apariencia de gran seguridad e invulnerabilidad, han generado a lo largo de la historia sujetos que en el ejercicio del poder han demolido su entorno discrepante desde la tiranía y el despotismo. Hitler, Stalin, Franco, Mussolini, Pinochet, Videla, Pol Pot, Mao Zedong, Karadzic, entre otros, algunos de los cuales están pendientes aún de ser juzgados por la historia. En sus delirios, ellos eran la verdad, los elegidos, poseedores de una supremacía moral o biológica que justificó guerras y atrocidades de todo tipo, y que fue amparada por otros sujetos que se dejaron contagiar gustosamente por la enfermedad y sus beneficios. Y es que, absorto en su idea de grandiosidad, el narcisista desconoce la compasión, la justicia, el bien común y la responsabilidad, aunque cínicamente y para su conveniencia haga de ellos su estandarte.

También se puede hablar de organizaciones o incluso de sociedades narcisistas. Un gobernante que desatiende las demandas de la práctica totalidad de su población o que sacrifica su medio natural para obtener dinero son ejemplos del narcisista que carece de la sensibilidad suficiente para atender las necesidades humanas. Tal y como describía el experto en esta enfermedad Alexander Lowen, "cuando la riqueza material está por encima de la humana, la notoriedad despierta más admiración que la dignidad y el éxito es más importante que el respeto a uno mismo, entonces la propia cultura está sobrevalorando la imagen y hay que considerarla como narcisista".

En definitiva, el narcisismo es una enfermedad psicológica de la que podemos ser víctimas indirectas y muy sufridas en lo individual y en lo colectivo. Frente a ella cabe la vacuna de la prevención, que nace de la información sobre el proceder del narcisista para evitar ser arrastrados por los fantasmas que nacen de su delirio, manipulación y ambición. A los narcisistas siempre les queda la opción de hacer un profundo examen de conciencia o ponerse en manos de un buen psicoterapeuta; pero obviamente, y por desgracia, eso es harto difícil