¿Cuáles son las características del narcisismo?
Grandiosidad.
El narcisista se cree enormemente importante, considerándose por encima de cualquier persona, incluida su pareja o amistades.
Necesidad de aprobación.
Tienen una gran necesidad de sentirse aprobados y admirados por los demás, quienes, sin duda, tienen que saber lo maravillosos que son. Sienten que merecen una gran admiración y respeto por parte de los demás, de quienes esperan que deseen de buena gana satisfacer todos sus deseos y darles un trato especial (como perdonar sus deudas). Les gusta ser el centro de atención y conversación.
Falta de empatía.
No es capaz de ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Puede sentirse ofendido si un amigo le dice que no puede ir a su fiesta porque acaban de ingresar a su madre en un hospital. Se muestran insensibles y desconfían de los motivos de los demás.
Muestran desdén hacia sus parejas.
Piensan que deben sentirse queridos por ellas sin necesidad de corresponderles. Muchos ven a los demás de forma negativa y pesimista. Quiere ser el centro de la vida de su pareja, quien debe estar deseosa de satisfacer todas sus necesidades o, de lo contrario, le retirará su amor.
Negación.
Niegan quienes realmente son y adoran a la imagen sobrevalorada que tienen de sí mismos. Niegan sus sentimientos de depresión y cualquier trauma que hayan podido sufrir. Durante una psicoterapia suelen negar también cualquier tipo de problema.
Envidia.
Envidian a los demás y creen que los otros son envidiosos también. Aunque prefieren la lógica a los sentimientos, al mismo tiempo envidian a las personas que tienen capacidad de empatía y son emocionalmente accesibles.
Arrogancia e intolerancia a las críticas.
Se siente ofendido con facilidad, reacciona con rabia cuando lo critican, tratando de destruir o infravalorar a esa persona o bien arma tal jaleo que al final los demás tienen que darle la razón.
Manipulación
Dado que consideran que los demás están ahí para satisfacer sus necesidades no dudan en manipularlos y en tratarlos como objetos que le sirven para lograr sus objetivos.
Fantasías
Fantasea con lograr éxito, admiración, belleza, poder en cantidades ilimitadas y con encontrar el amor ideal y perfecto.
Se consideran los mejores en su trabajo
Incluso por encima de sus superiores o de sus profesores en el caso de estudiantes. Irradian una imagen de gran seguridad en sí mismos y pueden ser capaces de convencer a otros de que no hay nadie mejor que ellos. Suelen hacer grandes logros en su trabajo, aunque a veces su narcisismo puede perjudicarles debido a que no toleran que sus propuestas sean rechazadas y a que es posible que no se molesten en mejorar y aprender cosas nuevas porque piensan que ya lo saben todo. Buscan el triunfo por el triunfo mismo. No toleran el fracaso y esto puede llevarlos a veces a no arriesgarse.
Interpretación distorsionada de los resultados y recuerdo selectivo.
Exageran sus éxitos y se atribuyen mayores habilidades que los demás al conseguirlos, mientras que atribuyen los fracasos a circunstancias externas.
Otros sentimientos
Vergüenza, humillación, depresión, manía. Se ha asociado con anorexia nerviosa y abuso de cocaína.
El fin de este blog es brindar material de lectura, asi como tambien ayuda y un desahogo a victimas de seres tan dañinos como los psicopatas. Es posible detectar su comportamiento amoral, librarse de su lado y sanar las profundas heridas!
Estimados lectores: Si solian ser personas fuertes, alegres y saludables, llenos de vida e ilusiones. Si sienten que desde que una persona aparecio en su vida toda esa luz se apago, si se sienten cada vez mas deprimidos y utilizados, puede que esten ante la presencia de un psicopata o una persona dañina con un grave trastorno de personalidad. Estos seres, que crean un mundo de fantasia, en el que creen en sus propias mentiras y en donde solo sus codigos que se traducen en la satisfaccion de sus propias necesidades, su lema es " El fin justifica los medios" y solo su verdad sera la correcta en su mundo amoral y antisocial. No importa el daño que provoquen, las cosas que hagan, siempre las negaran o hecharan sus culpas a los demas, de una manera insensible, de una manera animal. Estos seres son parasitos de la sociedad, que absorven todas tus energias, te manipulan, te desvalorizan e intentan por todos los medios someterte para poder controlarte. Ellos envidian lo que no pueden ser, es fuerte reconocer la verdad, es una desilusion constante el llegar a ver que esta clase de personas existen y que estan insertados en nuestra sociedad como personas normales, a veces hasta encantadoras. Pero esa personalidad es solo una mascara, la cual podra durar hasta que ellos lo consideren necesario, algunos pueden mantenerla durante años
14 dic 2011
TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD
Es una enfermedad psicológica individual y cultural cuyas víctimas, más que los propios afectados, son las personas que se relacionan con ellos. Según el mito, Narciso era un bellísimo y vanidoso joven de quien se enamoró la ninfa Eco, a la cual despreció. El dolor por este gesto fue tal que a Eco se le rompió el corazón y murió. Por haberla tratado con tanta crueldad, Némesis, la diosa de la justa revancha, castigó a Narciso haciendo que se enamorase de su propia imagen. Un día, al hallarse inclinado sobre las aguas de un lago, vio su imagen reflejada y se enamoró apasionadamente de su propio reflejo. Embelesado en la contemplación de su propia imagen, al intentar acariciarla, cayó al agua y murió ahogado, convirtiéndose entonces en una flor, el narciso.
En lo individual, el narcisismo es un trastorno de la personalidad caracterizado por una dedicación desmesurada a la imagen que la persona crea de sí misma. Al narcisista le preocupa su apariencia y lo que de ella se deriva: ser el más admirado, poderoso o deseado; ser el centro de atención. Tiende a ser seductor y manipulador, con el objetivo de ocupar ese ansiado lugar donde él se sabe protagonista. Se muestra soberbio, arrogante, vanidoso, engreído, cínico y desdeñoso. Su enorme ego le lleva a ser egoísta: compláceme y admírame es su lema. Actúa con frialdad y se centra en sus propios intereses. Ensimismado e incapaz de amar, vive preso en la jaula de sus sentimientos de grandiosidad, que le aíslan de la relación auténtica, íntima y humana. Carece de la empatía necesaria para sentir con los demás, para compartir el dolor y el sufrimiento de otros seres humanos.
Además, tal y como muestra el mito, el sujeto narcisista sólo admite un reflejo positivo procedente del exterior. La opinión discrepante, la crítica o la llamada a que asuma su responsabilidad ante la crisis generada por su acción insensata no la acepta, y puede provocar represalias: desde la exclusión hasta la violencia física hacia aquel que lo confronta.
El narcisista se siente infalible y perfecto; él jamás se equivoca. Si al narcisismo le añadimos además una buena dosis de paranoia (lo cual es habitual), el delirio resultante puede dar lugar a la creación de las más aberrantes conspiraciones para inculpar a otros y ganar tiempo en la escapada de sus desmanes. Frente al discurso con el que se siente herido, el narcisista cierra filas, utiliza la mentira y el insulto en lugar del diálogo, o, lo que es peor, promueve la cruzada contra aquel que cuestiona sus criterios.
En el narcisista, las fantasías de grandeza y ambición desmedida conviven con profundos (y a menudo inconscientes) sentimientos de inferioridad y, en consecuencia, de una excesiva dependencia de la admiración y aclamación externa. Y es que para el narciso el otro no existe como ser humano, sino que es un objeto que está allí para complacerle, amoldarse a sus deseos y, cómo no, darle siempre un reflejo positivo.
La prepotencia y la arrogancia, síntomas de la personalidad narcisista, unidas a una apariencia de gran seguridad e invulnerabilidad, han generado a lo largo de la historia sujetos que en el ejercicio del poder han demolido su entorno discrepante desde la tiranía y el despotismo. Hitler, Stalin, Franco, Mussolini, Pinochet, Videla, Pol Pot, Mao Zedong, Karadzic, entre otros, algunos de los cuales están pendientes aún de ser juzgados por la historia. En sus delirios, ellos eran la verdad, los elegidos, poseedores de una supremacía moral o biológica que justificó guerras y atrocidades de todo tipo, y que fue amparada por otros sujetos que se dejaron contagiar gustosamente por la enfermedad y sus beneficios. Y es que, absorto en su idea de grandiosidad, el narcisista desconoce la compasión, la justicia, el bien común y la responsabilidad, aunque cínicamente y para su conveniencia haga de ellos su estandarte.
También se puede hablar de organizaciones o incluso de sociedades narcisistas. Un gobernante que desatiende las demandas de la práctica totalidad de su población o que sacrifica su medio natural para obtener dinero son ejemplos del narcisista que carece de la sensibilidad suficiente para atender las necesidades humanas. Tal y como describía el experto en esta enfermedad Alexander Lowen, "cuando la riqueza material está por encima de la humana, la notoriedad despierta más admiración que la dignidad y el éxito es más importante que el respeto a uno mismo, entonces la propia cultura está sobrevalorando la imagen y hay que considerarla como narcisista".
En definitiva, el narcisismo es una enfermedad psicológica de la que podemos ser víctimas indirectas y muy sufridas en lo individual y en lo colectivo. Frente a ella cabe la vacuna de la prevención, que nace de la información sobre el proceder del narcisista para evitar ser arrastrados por los fantasmas que nacen de su delirio, manipulación y ambición. A los narcisistas siempre les queda la opción de hacer un profundo examen de conciencia o ponerse en manos de un buen psicoterapeuta; pero obviamente, y por desgracia, eso es harto difícil
En lo individual, el narcisismo es un trastorno de la personalidad caracterizado por una dedicación desmesurada a la imagen que la persona crea de sí misma. Al narcisista le preocupa su apariencia y lo que de ella se deriva: ser el más admirado, poderoso o deseado; ser el centro de atención. Tiende a ser seductor y manipulador, con el objetivo de ocupar ese ansiado lugar donde él se sabe protagonista. Se muestra soberbio, arrogante, vanidoso, engreído, cínico y desdeñoso. Su enorme ego le lleva a ser egoísta: compláceme y admírame es su lema. Actúa con frialdad y se centra en sus propios intereses. Ensimismado e incapaz de amar, vive preso en la jaula de sus sentimientos de grandiosidad, que le aíslan de la relación auténtica, íntima y humana. Carece de la empatía necesaria para sentir con los demás, para compartir el dolor y el sufrimiento de otros seres humanos.
Además, tal y como muestra el mito, el sujeto narcisista sólo admite un reflejo positivo procedente del exterior. La opinión discrepante, la crítica o la llamada a que asuma su responsabilidad ante la crisis generada por su acción insensata no la acepta, y puede provocar represalias: desde la exclusión hasta la violencia física hacia aquel que lo confronta.
El narcisista se siente infalible y perfecto; él jamás se equivoca. Si al narcisismo le añadimos además una buena dosis de paranoia (lo cual es habitual), el delirio resultante puede dar lugar a la creación de las más aberrantes conspiraciones para inculpar a otros y ganar tiempo en la escapada de sus desmanes. Frente al discurso con el que se siente herido, el narcisista cierra filas, utiliza la mentira y el insulto en lugar del diálogo, o, lo que es peor, promueve la cruzada contra aquel que cuestiona sus criterios.
En el narcisista, las fantasías de grandeza y ambición desmedida conviven con profundos (y a menudo inconscientes) sentimientos de inferioridad y, en consecuencia, de una excesiva dependencia de la admiración y aclamación externa. Y es que para el narciso el otro no existe como ser humano, sino que es un objeto que está allí para complacerle, amoldarse a sus deseos y, cómo no, darle siempre un reflejo positivo.
La prepotencia y la arrogancia, síntomas de la personalidad narcisista, unidas a una apariencia de gran seguridad e invulnerabilidad, han generado a lo largo de la historia sujetos que en el ejercicio del poder han demolido su entorno discrepante desde la tiranía y el despotismo. Hitler, Stalin, Franco, Mussolini, Pinochet, Videla, Pol Pot, Mao Zedong, Karadzic, entre otros, algunos de los cuales están pendientes aún de ser juzgados por la historia. En sus delirios, ellos eran la verdad, los elegidos, poseedores de una supremacía moral o biológica que justificó guerras y atrocidades de todo tipo, y que fue amparada por otros sujetos que se dejaron contagiar gustosamente por la enfermedad y sus beneficios. Y es que, absorto en su idea de grandiosidad, el narcisista desconoce la compasión, la justicia, el bien común y la responsabilidad, aunque cínicamente y para su conveniencia haga de ellos su estandarte.
También se puede hablar de organizaciones o incluso de sociedades narcisistas. Un gobernante que desatiende las demandas de la práctica totalidad de su población o que sacrifica su medio natural para obtener dinero son ejemplos del narcisista que carece de la sensibilidad suficiente para atender las necesidades humanas. Tal y como describía el experto en esta enfermedad Alexander Lowen, "cuando la riqueza material está por encima de la humana, la notoriedad despierta más admiración que la dignidad y el éxito es más importante que el respeto a uno mismo, entonces la propia cultura está sobrevalorando la imagen y hay que considerarla como narcisista".
En definitiva, el narcisismo es una enfermedad psicológica de la que podemos ser víctimas indirectas y muy sufridas en lo individual y en lo colectivo. Frente a ella cabe la vacuna de la prevención, que nace de la información sobre el proceder del narcisista para evitar ser arrastrados por los fantasmas que nacen de su delirio, manipulación y ambición. A los narcisistas siempre les queda la opción de hacer un profundo examen de conciencia o ponerse en manos de un buen psicoterapeuta; pero obviamente, y por desgracia, eso es harto difícil
EL MANIPULADOR TRASTORNOS DE PERSONALIDAD
Podemos determinar 30 características , 4 de las cuales son consecuencia de las otras 26. Un individuo al que calificamos de manipulador actúa como mínimo conforme a una decena (10) de características de la siguiente lista:
1- Culpabiliza a los demás en nombre del vínculo familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia profesional, etc...
2- Traslada su responsabilidad a los demás o se desentiende de sus propias responsabilidades.
3- No comunica claramente sus demandas, necesidades, sentimientos y opiniones.
4- Responde muy a menudo de forma confusa.
5- Cambia de opinión , de comportamiento y de sentimientos según las personas o las situaciones.
6- Invoca razones lógicas para enmascarar sus demandas.
7- Hace creer a los demás que tienen que ser perfectos, que no deben cambiar nunca de opinión, que deben saberlo todo y responder inmediatamente a las demandas y preguntas.
8- Pone en duda las cualidades , la competencia y la personalidad de los demás; critica sin parecer que lo hace, desvaloriza y juzga.
9- Hace transmitir sus mensajes a otros o los comunica de forma indirecta (por teléfono en lugar de cara a cara, dejando notas escritas ).
10- Siembra cizaña y suscita sospechas , divide para reinar mejor y puede provocar la ruptura de una pareja.
11- Sabe hacerse la víctima para que se le compadezca (enfermedad exagerada, entorno "dificil", sobrecarga de trabajo, etc...) .
12- Hace caso omiso de las demandas ( aún cuando dice ocuparse de ellas)
13- Utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades (nociones de humanidad, caridad, racismo, "buena" o "mala" madre, etc..)
14- Amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto.
15- Cambia radicalmente de tema en el transcurso de una conversación.
16- Elude o rehuye las entrevistas y las reuniones.
17- Cuenta con la ignorancia de los demás y hace creer en su superioridad
18- Miente
19- Falsea los hechos para averiguar la verdad , deforma e interpreta.
20- Es egocéntrico
21- Puede ser celoso aunque se trate de un pariente o un cónyuge
22- No soporta la crítica y niega la evidencia
23- No tiene en cuenta los derechos , las necesidades y los deseos de los demás.
24- Espera frecuentemente hasta el último momento para pedir, ordenar o hacer actuar a los demás.
25- Su discurso parece lógico o coherente, cuando sus actitudes , sus actos o su forma de vivir responden al esquema opuesto.
26- Utiliza halagos para gustarnos, nos hace regalos o tiene muchas atenciones con nosotros.
27- Produce un estado de malestar o una sensación de falta de libertad (trampa).
28- Es absolutamente eficaz para lograr sus propios fines, pero a costa de los demás.
29- Nos induce a hacer cosas que probablemente no haríamos por voluntad propia.
30- Es constantemente objeto de conversación entre personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente
Un manipulador no puede existir sin la presencia del otro. Siempre se construye comparándose con el otro, pero introduciendo un dato de lo más nefasto para su interlocutor: la desvalorización. No respeta al otro.Su arte consiste en hacer creer, con palabras, en la imagen que desea que se tenga de él. Únicamente desvalorizando y culpabilizando se valoriza y se desentiende de sus responsabilidades. Se crea la ilusión de que es superior a los demás y se convence de ello.
Observa, tantea y se las arregla para poner de relieve nuestros fallos y defectos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)